Ondas de choque

En los últimos veinte años, la aplicación de las ondas de choque en el ámbito del aparato músculo esquelético ha aumentando considerablemente.

Las ondas de choque con fines terapéuticos son unas ondas de presión que se generan de forma rápida con una fase de presión positiva seguido de una fase de presión negativa con suficiente fuerza tensil para provocar cavitación en un fluido. La energía de las ondas de choque inicia una reacción de los tejidos que produce la mitigación del dolor, así como la formación de nuevos vasos sanguíneos.

En la actualidad representa una herramienta muy eficaz para la fisioterapia y comparativamente, no hay otra técnica de tratamiento conservador que haya sido, en el pasado, el objeto de tantos trabajos de investigación fundamental y estudios científicos, especialmente en las indicaciones clásicas: tendinitis calcárea, epicondilitis, espolón calcáneo y pseudoartrosis.

En enero de 2008, la Conferencia de Expertos de Düsseldorf citó entre las indicaciones: la aquilodinia, la periostitis tibial, la tendinitis rotuliana y el síndrome del trocánter. En la práctica, estos trastornos están siendo tratados con éxito desde hace varios años. La dilatación vascular y la angioneogénesis inducidas por las ondas de choque estimulan considerablemente los procesos de curación de trastornos de cicatrización, especialmente en diabéticos, quemaduras e injertos cutáneos y sus zonas de extracción.

La observación de la evolución clínica ha demostrado la eficacia de la terapia por ondas de choque radiales, en el caso de lesiones deportivas (roturas de fibras musculares, distorsiones y lesiones de ligamentos). También resulta eficaz en el tratamiento de puntos gatillo.

Es fundamental en el tratamiento de las entesopatías (inflamación del tendón en su inserción en el hueso), realizar una ecografía para descartar otra patología asociada. En Motriz contamos con ecógrafo para poder aplicar las ondas de choque con total seguridad.